Showing posts with label Amor y Antiamor. Show all posts
Showing posts with label Amor y Antiamor. Show all posts

Thursday, November 13, 2008

Questions!!?? Bloody Hell, I need some answers!!

I just don't get it...
Somehow this is turning even more complicated as time passes by...
I mean, she's just a girl, right? Cute and charming, but not so different from many other girls I've met before. But there's something about her, some detail that escapes my perception, or maybe it's just me hoping she has something special, you know, to feel alive again. The thing is I can't get her out of my mind, and sometimes I even found myself calling for her presence in my bloody thoughts. Like the Godfather of Soul said, "this is a man's world but it would be nothing, nothing without a woman to care".
Maybe it's bloody time to start feeling that love thingy again. After all, a couple of years have passed already and I feel kinda healed, although a few scars will always remain. But, again, why this girl in particular should be the "chosen one" able to "save me" from loneliness? Is she really that special? Is she so different from all the others who have made me feel dissapointed of their whole gender? Seems to be some signs telling me that, thought I'm trying not to be fooled by mere impressions.
But I do feel impressed by her, infatuated. Bloody messenger! I can't resist chating with her every time she's connected; I can't forget her, the sweet giggles, the tender voice, the spicy looks; I can't avoid having the weirdest dreams where I choke while smelling her long hair, a perfect death in the edge of this madness. But above all, I can't believe I'm somehow falling for that girl. I want her, I do want her for good, though I want her bad. And I miss her too, even when I feel uncapable of understanding why.
Sometimes I remember her smell, but try not to because it's so hard to contain the desire of taste her every secret. However, most of the time I just need to know she's not some girl I met, another mail in my messenger, an uncalled number in my cell phone or a woman I went with to something someday. I feel she deserves better and, deeply fearing what this could mean, we deserve better.
Time will bring some answers, I hope, because until now I'm totally clueless...

Sunday, October 26, 2008

:: Loneliness and love ::

Last night I fell asleep thinking about love...
...well, to be honest, it was more about the lack of it and wasn't only last night...
The thing is that somehow I feel I need to fall in love, but some part of me doesn't want to. I'm afraid I'm getting used to loneliness, which is much worse than just being alone. I mean, it'd be sad to wake up one day thinking love is worthless and feeling incapable of expressing that which dwell deep into my soul. So I guess that should at least explain why being in love is so urgent, but what about the rest?
For some time I've chosen to be "sad and alone", and it'd be fine if anyone ask why the Hell I've done that. Well, it's maybe 'cause I've seen and lived more sadness around love. Beside, with some really lucky exceptions, every day that passes I'm feeling more and more disappointed of women. I know, I know, there's not such thing as the perfect woman, but could any of them at least try. And knowing I'm not the only man in history who has though about that, here are some lines of Gustavo Adolfo Bécquer (sorry for the translation, but you'll get the point)...
- I'm sexy, I'm brunet,
I'm the symbol of passion;
of pleasure's desire my soul is filled.
Are you searching for me? - It's not you; no.
- My skin is pale, my braids are golden;
I could give you endless hapiness;
I keep of tenderness a treasure.
Are you calling for me? - No; it's not you.
- I'm a dream, an impossible,
vain ghost of mist and light;
I'm incorporeal, I'm untochable;
I can't love you. - Oh, come; you come.
So I think I'll wait, at least for a little longer. There should be someone, there must be someone...

Saturday, May 17, 2008

La verdad...

...es que las mujeres no son un problema.


¡Son un montón de problemas!


Quizás en el futuro volveré a sentir que vale la pena aproblemarse...

Wednesday, April 16, 2008

Reflexiones/Tengo un problema

Esto del ahorro energético es un verdadero cacho para quienes para quienes sufrimos de episodios crónicos de creatividad cuando llega la noche. Deben ser cerca de las tres de la mañana, pero me ha resultado demasiado complicado quedarme dormido por estar releyendo tantos relatos que he escrito, e incluso uno que otro que he inspirado (justo tengo uno suyo en mis manos, dear Lady Herborn). Así que en esta fría noche de abril, mientras otros se entregan sin chistar al alcohol y la pachanga de fin de semana, he decidido encender algunas velas para reflexionar y escribir hasta que el sueño me invada.




Como puede suponerse a partir de la lectura del párrafo anterior, es precisamente sobre mis escritos que va este mambo. Después de todo, tanto lo publicado en mis blogs como los borradores inconclusos que penan sobre mi escritorio no son más que un reflejo literario de lo que ocurre en mi vida: lo general, lo específico, pensamientos, sueños, anhelos. En esta oportunidad, eso sí, me detendré con mayor profundidad en los relatos, en la prosa que estalla en http://crudaprosapoetica.blogspot.com/ porque es en esta forma de expresión, más que en cualquier otro escrito, donde se representan los oscuros secretos de mi inconsciente. Para hacerlo más claro, gran parte de las intensas y crudas tramas que envuelven mis letras se hacen presentes como recuerdos de algo que he enfrentado, a veces incluso como golpes emocionales que llegan al ver en el espejo el reflejo de mis ojos, de mi alma.




Pero toda esta reflexión comienza hace cerca de tres semanas, al oír de boca de uno de mis lectores habituales cómo en uno de sus ratos libres se había dado el tiempo de repasar una de mis historias, ficcional eso sí, pero no por eso carente de un dolor desgarrante capaz de sacar más de una lágrima. Su comentario apuntó precisamente a esto último, a la aflicción que provoca la temática del amor perdido. Esto trajo a mi memoria las acostumbradas críticas de la Jose Herborn, el constante apaleo a mi recurrente opción por la sobrevalorada trama del amor inconcluso, inalcanzable, inoportuno... en resumen, que casi en su totalidad mis relatos son acerca de amores imposibles. Y claro, como suele ocurrir, mi partner in (writing) crimes tiene razón.




He llegado entonces al momento más complicado de esta reflexión: admitir que tengo un problema; sin embargo, a pesar que en este instante lo hago explícito, creo que de algún modo hace tiempo que he venido reconociendo su existencia al escribir. El gran problema por el que ahora paso es el andar por la vida creyendo que el amor no es más que una ilusión, un imposible, un sentimiento tan frágil que no hace más que romperse al ser tocado por nuestras torpes, inmaduras, crudas emociones. Debe ser por esto que me he vuelto un discapacitado del amor, boicoteando consciente e inconscientemente cuanta oportunidad romántica surja en mi camino, por muy nimia que sea. Es decir, en un mundo donde los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus, no es que no sepa hablar venusino -porque de hecho lo hablo fluidamente-, sino que me niego a hacerlo. He llegado a utilizar para excusarme un sinnúmero de razones con tal de cerrarme a la posibilidad de encontrar el amor, tales como optar por concentrarme en los estudios, la creación de estereotipos femeninos imposibles de encontrar, el amor por la camiseta, e incluso algunas tan tontas como "no se puede confiar en un animal que sangre por cinco días y no muera". Desgraciadamente, esto me está arrastrando a lo que más temo: acostumbrarme a la soledad.




Hasta hace algún tiempo, la sublimación de estas emociones era su único modo de expresión, pero hoy puedo decir que en mí reina la apatía. No ha faltado el mal intencionado que cuestiona por esto mi sexualidad, cuando lo cierto es que mataría por una mujer con la cual ser feliz, pero no ahora, no cuando siento que ninguna fémina sería capaz de moverme el piso, rock my world como dicen en otras latitudes. Quizás sea cierto que todas las mujeres son iguales, pero no cuando los ojos son nublados por el amor, y ése es un sentimiento que hoy por hoy se presenta muy lejano.




Buena suerte le deseo a la mujer que quiera conquistarme, sé que será una ardua labor.

Wednesday, March 12, 2008

En busca de un recuerdo

Les ha pasado alguna vez que recuerdan de pronto a una persona y luego pasan días sin que puedan sacarla de su cabeza. No me refiero, desde luego, a cuando están involucrados sentimientos intensos, sino a aquellas ocasiones en que la casualidad trae de vuelta un nombre que no han escuchado en mucho tiempo y la curiosidad te impide olvidarlo así como así, por lo que te sientes invadido a cada instante por el ¿y qué será de...? Bueno, es obvio que mientras escribo anda dando vueltas en mi mente el recuerdo de alguien, de una mujer para ser exacto, y me gustaría saber qué será de Marité.


Hace algunos días, mientras hablaba por teléfono con la Negra, surgió el nombre que escuché por vez primera poco más de una década atrás. Al tiempo que coincidíamos en que era necesario que nos juntáramos para ponernos al corriente, la Fran mencionó que había sido invitada a una suerte de reunión que congregaría a sus compañeras de cuarto medio y era la "chica Rocco" una de las principales organizadoras. Como es su costumbre, pronunció el nombre Marité con su qué, pero en esta ocasión sí ha logrado quitarme el sueño al hacerlo.


Como esto viene con un breve relato, parto por decir que fue precisamente en la parcela de la Fran donde conocí a María Teresa Rocco, en una fiesta de fin de año donde mi amiga fue una anfitriona casi obligada, por lo que mi presencia debía ser un consuelo para ella. Y digo debía ser porque ya en la cancha las cosas tomaron otro rumbo.


Tal como se ha hecho costumbre, llegué temprano al lugar para ver si mi querida amiga necesitaba ayuda afinando los detalles para la fiesta y así hizo también Marité, ya que su hermano era el dj de turno. Y como era de esperarse comenzamos a hablar, en un primer momento con preguntas sobre uno de mis compañeros de curso que lo había sido antes de su hermano, para luego plantearnos temas más personales y también trascendentales al ritmo de las melodías de moda (como 'El venao' y 'Se a vida é').


Tal como comenté, finalmente no cumplí con el objetivo de apoyar a la Fran porque, para ser sinceros, casi ni nos vimos. Esto es lo que ha causado que hasta el día de hoy me molesté con su ex-compañera, instancia que casi puedo catalogar como celos al ver que la atención de su amigo se fuera hacia una persona que para ella, extrañamente, no fuera la apropiada. Lo cierto es que hasta el día de hoy no sólo soy objeto de comentarios incómodos de parte de la Negra, sino también de su madre, quien de algún modo siento que esperaba algo más de nuestra amistad al hacer comentarios con su familia del tipo es un amor o es tan caballero.


Bueno, pero de la Fran volveré a hablar después de nuestra próxima reunión. Ahora retomo el tema -o mejor dicho, la mujer- que me ha traído frente al computador.


De las siguientes semanas pasé uno o dos días de cada una de ellas visitando San Bernardo, un lugar que aunque esté relativamente próximo a mi casa santiaguina, hasta el día de hoy carece de locomoción directa (pareciese que lo importante es sólo llegar al centro de Santiasco). Es obvio que lo hacía para reunirme con Marité, quien a pesar de la brevedad de su estatura había logrado conquistarme con su carácter. Fue así como pasamos tardes enteras -que desafortunadamente se convertían con rapidez en noches- hablando sobre temas nimios y profundos por igual. De cuestionarnos la sexualidad de Lucio Dalla, intérprete de la olvidada 'Atenti al lupo', pasábamos con prontitud a hablar sobre pasado, presente y futuro. En mi memoria aún deambulan los recuerdos de las despedidas cuando su madre bajaba del bus en Avenida Colón, sus comentarios incómodos por la relación que alguna vez tuve con una de sus compañeras e incluso sus intentos por llamar mi atención al quejarse por no tener tanto busto como caderas, y bien digo intentos porque la atención ya la tenía.


Pero claro, ésta es una de mis historias, así que debe terminar con un momento de separación. Los constantes viajes a San Bernardo agotaron por completo mis recursos económicos -que en ese entonces apenas constaban de una paupérrima mesada-, razón por la que progresivamente nos fuimos distanciando. Finalmente, al cambiarse ella de casa perdí todo contacto, ya que a pesar de seguir siendo compañera de la Fran, mi amiga no me facilitaría las cosas para retomar el contacto.


Han pasado hartos años, demasiados quizás, pero aún así me gustaría encontrarme con ella, conversar de lo que nos ha ocurrido en este tiempo, decirle que aunque hace mucho que perdió el perfume sigo guardando el oso de peluche rosado (sí, rosado) que me regaló y que su tono hace que destaque en mi habitación, pero por sobre todo anhelo que sepa que no la he olvidado, que en más de una ocasión me vienen estos lapsus en que lo único que deseo es volver el tiempo atrás para verla, para no perderla.


Mientras escribía le he enviado un correo a la Fran pidiendo que nos ponga en contacto. Espero que esta vez mi amiga sea más indulgente y le preste algo de ayuda a su Negro.

Monday, January 07, 2008

La mujer en el espejo

Como es habitual, muchas hojas de cuaderno y también días se han ido mientras intentaba darle sentido a este escrito. Eso sí, en esta ocasión los cuestionamientos poco tenían que ver con el cómo escribir centrándose más en el propósito y si acaso sería bueno hacerlo, en especial ante la posibilidad de que el tema se convirtiese en el elemento que rompiera la extraña estabilidad a la que me enfrento ya sea para bien o para mal. Motivado quizás por la semana que pasé junto al mar es que he decidido terminar de una vez este relato, cosa de aburrir una vez más a los anónimos lectores de la World Wide Web.



A modo de preámbulo debo decir que a pesar de mi apariencia serena y mi continua disposición para aconsejar a los demás en materia sentimental, por bastante tiempo me he sentido condenado a la cruel desventura de sueños destinados a romperse. La noche no ha querido irse de mi lado y tampoco es mi deseo alejarme de ella, mi fiel compañera en solitarias y angustiosas jornadas de espera que por momentos siento durarán por siempre. Con sacrificio y dolor mi misteriosa amiga ha logrado enseñarme que hay vida más allá de la rutinaria existencia en la que nos sumergimos sin siquiera pelear, sin una palabra, sin un suspiro de súplica. Sé que resulta difícil comprender esto, cómo es que alguien puede preferir la noche, pero es necesario entender que es a la luz del día que los actos de mi padre me mostraron un mundo en que el amor no es más que una serie de impulsos instintivos que por costumbre nos ligan a sólo una persona, costumbre que como todas puede perderse. Ha sido en la oscuridad de la noche que he aprendido lo contrario, que he querido optar por lo contrario.



Bueno, esta historia, como tantas otras en mi vida, inicia con la simpleza de un juego, con las miradas y la coquetería acostumbradas. Llegado el momento de recordar me doy cuenta que la oscuridad ha traído un nuevo regalo, y es que es en la noche cuando me resulta más fácil proyectar el recuerdo de las tardes en que, sin conocerla aún, anhelaba encontrarme con sus ojos capaces de conquistar el mundo, mi mundo. Pero fue a la sombra de unos árboles, en la orilla de un río junto al Cajón del Maipo que me encontré por vez primera y de manera sorpresiva frente a ella, incapaz de huir mientras la oía hablar sobre detalles de ese paisaje que el tiempo y su belleza volverían intrascedentes. Debo aclarar que en ningún caso es mi intención restar mérito a su discurso, es sólo que éste carecía del poder presente en el suave tono de su voz y en el misterio oculto en sus brillantes ojos. ¿Quién podría comparar la naturaleza de una solitaria roca junto al río con su naturaleza de mujer? ¿Quién querría preocuparse de la rugosa textura de una roca sedimentaria si se está ante la lozanía de su piel?



En mi memoria sigue habitando el miedo que me invadía cada vez que quise conocerla, el mismo miedo que siento al pensar que sus jóvenes ojos podrían recorrer estas palabras que se ha vuelto necesario escribir. Ya una vez los días crecieron en preguntas, pero ausentes de las respuestas que requiero para enfrentar mis temores. Así es como vi llegar el término de un semestre, el inicio de otro mientras en mi mente aguardaba su recuerdo en busca del momento indicado para resurgir, algo de lo que la casualidad supo encargarse. En un nuevo juego, esta vez de pool, encontré la génesis que me llevaría nuevamente frente a sus ojos, compartiendo ahora con los míos una sala de clases y con la posibilidad de conocer el nombre de la mujer que por tanto tiempo se mantuvo en el anonimato, casi como otro invento de mi activa imaginación. Sin embargo, los temores me permitieron sólo observarla desde una silenciosa distancia.



Nuevamente veía otro semestre acercándose a su fin con un ritmo agobiante, robándose la poca espontaneidad que en mí restaba y que es el principal ingrediente que necesito a la hora de convertir miradas en palabras. No podía dejarme estar, me vi presionado a actuar escudándome en razones académicas para lograr ser algo más que un mudo espectador. Aún así, por más que las piezas se movieron de forma perfecta, en el último instante vería desaparecer el tablero frente a mis ojos. El destino, eso sí, me tenía preparada una sorpresa, ya que ante la repentina cancelación de un viaje otro surgía y sus rápidos preparativos trajeron consigo el que por primera vez sintiese su voz fuera de la formalidad académica y, para inesperada satisfacción, pronunciando mi nombre (el que creía ella desconocía). Aquel encuentro trajo consigo también la calidez de un abrazo nunca imaginado, logrando que un corazón que por tanto tiempo había sobrevivido de dolor se llenase de alegría e ilusión. Al regresar de mi viaje estaba listo para enfrentar un nuevo atardecer, el inicio de una nueva noche, por lo que vi desvanecerse el temor ante el resurgimiento de mi amada espontaneidad: sin previo aviso y carente de fanfarrías llegaba la tan ansiada oportunidad de invitar a salir a la mujer de los ojos misteriosos.



Desde el día de ese nuevo encuentro mi cabeza se ha llenado de renovados cuestionamientos, algunos tan efímeros como la taza de café que me acompaña, la mayoría poderosos y profundos como el océano. Cada vez que se ha abierto la posibilidad veo como el tiempo escasea mientras la conozco y me dejo conocer, sabiendo que en el misterio de sus ojos puedo encontrar también el de los míos. Si bien hay momentos en que deseo no verla, no saber de ella, no sentirla ni lejos ni cerca, desconocer por completo su cautivante existencia, finalmente sé que es mejor saber que hay alguien como ella, alguien capaz de hacerme soñar despierto sin la necesidad de romanticismos caprichosos. Con ella, tal como conmigo, siempre debe esperarse lo inesperado, y es que en ella he encontrado mi reflejo, mi igual...



(¿continuará?)

Monday, October 01, 2007

Fleur de saison

Aleja de mí la ternura devastadora de tu mirada. No quiero acostumbrarme a este juego (no hoy, pero es tan difícil decir nunca).


Detente ahora que aún hay tiempo, no hagas que te desee para luego enfrentarme al destino terrible de tu ausencia.


Entiéndeme, cheri, no estoy para aventuras pasajeras. No me gustaría extrañar cada mañana el aroma cautivante de tu piel.

Chéri, tu es une fleur de saison y sin importar lo que hagamos te veré partir antes que llegue el verano.



Fleur de Saison - Emilie Simon

Tuesday, September 25, 2007

Y llegó no más... (pensamientos primaverales)

No van ni dos días de primavera y ya ando pensando tonteras- Claro que no sé si es por la estación, los ataques de ansiedad, el cansancio o la pronta llegada de la luna llena -aunque Selene suele venir con otros efectos-, pero lo cierto es que mi mente anda por mundos que a estas alturas de mi soltería resultan demasiado ajenos. Obvio que voy a escribir sobre eso, así como también es obvio que lo hago para sacar un poco de presión de mi cabeza que en estas fechas debe estar en otras cosas menos "triviales".


Desconozco los motivos que me llevan a pensar en una persona en específico a la hora de concentrarme en una evaluación emocional, si bien es cierto que desde hace algún tiempo que deambula con cierta regularidad por mi mente. Por ahora sólo puedo decir que hace más de una semana que no tengo noticias de ella, a excepción de la última actualización de su fotolog, y es que la tecnología es bastante fría así como lo es también el andar por la clandestinidad los últimos días. Me encantaría poder decir que cuando la vi ayer nos fuimos a tomar un café y nos pusimos al corriente, aunque en realidad ni siquiera me fue posible hablar con ella porque nos separaban tres pisos y el rostro serio de un profesor forzándome a ingresar a la sala. Así ha estado este semestre, obligándome a extrañar el poder verla todas las semanas y con la sola posibilidad de trabar con ella una o dos palabras por messenger.


En momentos como éste es cuando le encuentro razón al Dani. Creo profundamente que me equivoqué de época, que es por ese motivo que me he mantenido soltero ante la incapacidad de adaptarme al funcionamiento actual del sistema de cortejo: en definitiva, soy demasiado lento. Me resulta difícil el ponerme a pensar en cómo conquistar a una mujer 8 años menor que yo, y en el pensar se me escapa el tiempo que debería invertir en actuar. Más aún, el actuar también es complejo para mí en un momento en que el que "perrea" mejor parece acaparar toda la atención femenina mientras que mi forma de actuar, la galantería y las emociones, parece haberse convertido en una pieza de museo. Sin embargo, de todos modos me gustaría arriesgarme, intentar demostrar que no soy un ser anacrónico condenado a la soltería y al abandono de los sueños y esperanzas sobre el futuro. Me merezco una oportunidad, un ¡vamos, carajo, que se puede todavía!, saber que no sólo estoy hecho para ser amigo sino también pareja.


No recuerdo muy bien cómo es que me fijé en ella por primera vez. Debe haber sido una de las tantas ocasiones en que terminamos sentados en esquinas inversas de la sala, ella con parka blanca y yo con abrigo negro, ella sonriendo y yo siempre serio. En algún momento nuestras miradas se deben haber cruzado, logrando que en mi rostro se dibujara una mueca parecida a una sonrisa. Así es como esta atracción encontró su génesis, entre discusiones sobre la sociedad y sus problemas, en alguno de tantos momentos en que mi labia cruda se atrevió a romper el silencio de su boca temerosa a opinar. A cada instante esperaba que su voz se alzara para rebatir mis frías evaluaciones sobre la realidad, que me dijera que nada podía ser tan malo porque ella estaba presente. Quizás alguna vez lo hizo, sin palabras, con una dulce mirada al final de alguna intervención catastrófica de mi parte.


El semestre terminó y a la hora de las evaluaciones yo me convertí en el tipo engreído mientras ella, con su cabello castaño claro cayendo sobre los hombros, era la cuica. Ambos estábamos concientes que el otro no era así, que caracterizaciones tan radicales no bastaban para describir la complejidad de nuestras personalidades, y fue en esa frustración que inició para nosotros la "era messenger", la oportunidad que no habíamos tenido para conocernos mejor. Toda la seriedad que me caracterizó durante las clases se vio desvanecida en favor de la honestidad, la curiosidad e incluso la ternura (una cualidad tan mía, pero tan oculta al mundo); su silencio se vio opacado ante las palabras que invadían la pantalla, confirmando de una vez y para siempre que todos habían errado, que yo tenía razón sobre ella. Gracias a la fría tecnología pude descubrir que no somos tan distintos, que hay tantas cosas que a ambos nos gusta hacer, que me gustaría que hiciésemos juntos... sueños del autor por el momento.


Con el messenger llegó también a conocer mi fotolog, mi mundo (casi) privado en un pequeño rincón de la red. Tal vez la curiosidad la llevó también hasta alguno de mis blogs, expresión de la laberíntica geografía de mi alma y de los deseos más oscuros, íntimos, incomprensibles de mi Eros y mi Thanatos. De su visita terminé también en su fotolog, donde un breve instante de compañía en que me encontré llevó a la evaluación de mis amigas respecto de la persona que me había cautivado. Su análisis puede considerarse devastador, y es que no encontraron en ella nada fuera de lo común, nada que fuese causal de la atención que le estoy prestando. Después de todo, ella es muy normal, es decir, no es nada de lo que alguna vez pensé me causaría esta sensación, extraña, ajena, desconocida incluso.


Así han estado las primeras horas de la primavera, pensando, sintiendo, con ella rondando en mi cabeza, con el recuerdo de esta soltería que ya parece cáncer terminal. Ojalá que encuentre una solución o se me pase la fiebre de la estación pronto, y es que como buen sagitario tengo que hacer todo a lo grande, incluso vivir el romance así que al momento de estar en pareja me entrego por completo, pero si ando solo por la vida la sufro toda. Ya llevo una primavera solo, la primera desde los 15 años (quizás antes, no recuerdo bien), y no tengo muy gratos recuerdos de las emociones que me invadieron, menos aún me dan ganas de pasar por eso nuevamente.


Tal vez no debiese preocuparme todavía por estas cosas, no llevamos ni una semana de esta tonterita romántica de la primavera y ya me siento angustiado. Lo más seguro es que las pruebas, el alcohol y los viajes de noviembre y diciembre me hagan olvidar todo esto... pero está latente el miedo de que lo potencien. Ahí veremos...

Wednesday, August 29, 2007

Actualización (desnudos)

No mires ahora, acabo de entrar a la habitación...
...si me vas a desnudar con la mirada, al menos espero hasta que lo haga yo antes...

Cierra los ojos, ponte de pie. Déjame disfrutarte un poco más.
No tengas miedo, sólo mis ojos admiran tu desnudez... nadie más se unirá a nuestro juego.

¿Es muy atrevido preguntar si puedo conocerte en braille?
No te rías, hablo en serio...
Mejor sigue riendo, te ves aún más preciosa...

¿Ves que es mejor así, sin inhibiciones?

No tengo nada que ocultarte.
No tienes que ocultarme nada.

Pregunta tú, luego pregunto yo.
Mírame a los ojos mientras lo haces, así te desnudo también el alma.

Que pena, ya es tarde.
Sigamos jugando mañana.

Vísteme con la mirada, que está haciendo frío.



Fleur de Saison - Emilie Simon

Wednesday, August 01, 2007

La espera

Dicen por ahí que es mejor no hablar de ciertas cosas, pero me pregunto si aquello se aplica también a escribirlas. Creo que si este blog fuese visitado por alguien más que el par de lectoras esporádicas dudaría aún más en expresar mis pensamientos y sentimientos por este medio. Bueno, pero no es ése el tema en "discusión"...

Hace tiempo que estoy detenido en un tema, pero con la clara intención de no racionalizarlo mucho porque en ocasiones este proceso ofrece más complicaciones que aclaraciones. Sin embargo, espero que en esta oportunidad no sea tal el caso, en especial siendo algo que parece tan insignificante, al menos para otros, para otro tipo de personas.


Decidí titular este escrito como 'la espera' y no 'la búsqueda', ya que en el último tiempo ha variado mi posición respecto de la problemática -así, con todas sus letras- de tener pareja. Este cambio ha sido motivado, entre otras cosas, por el pésimo recuerdo que han dejado relaciones y one night stands pasados. No es necesario profundizar sobre aquellos teniendo este comentario como referencia y, por sobre todo, porque no atañe a mis presentes palabras.


La semana pasada tuve una conversación respecto al tema con una persona que está viviendo un proceso similar, siendo su conclusión el definirse en este momento como "asexuada", denominación que, si bien no es del todo adecuada, también puede aplicarse a mi situación. Quiero ser claro en este punto, ya que no estoy declarando que no me sienta interesado en las mujeres, sino que he privilegiado más otros aspectos durante el último tiempo, como el académico, el crecimiento personal y la relación con mi reducido grupo de amigos.


Sin embargo, mientras pasa el tiempo han surgido voces que insisten sobre mi condición de soltería y la necesidad de una solución. No han sido pocos los que plantean que me busque una polola como para el rato, pero por más que una parte de mí les encuentre razón, la parte más emocional se mantiene en un estado de negación que termina dominando incluso de forma inconsciente. Cada vez que busco jotear a alguna fémina, un bichito me dice que no lo haga, habiendo alcohol de por medio en el par de ocasiones recientes en que me he dejado llevar, dando origen a un profundo pesar.


Parece claro que no deseo jugar, sino esperar a alguien que sea capaz de reconocer tal sentimiento y darle el valor que merece. Me siento incapaz de entregar señas de afecto a quien no correspondan aquéllas o, en especial, si no se genera en mí la emoción necesaria. Me declaro temporalmente incompetente en el campo del "weveo amoroso" y prefiero guardar mi característica de "jote" -que me ha acompañado desde la adolescencia- para una situación, un momento, una mujer que realmente lo amerite.


Este estado se ha hecho tan evidente que incluso me he visto imposibilitado de darme cuenta cuando una mujer se muestra ligeramente interesada en mí o, aún peor, he llegado a leer de manera equívoca la actitud de las mujeres que me rodean, asumiendo como piropos simples halagos y viceversa. Ante esto considero que la mejor opción es mantenerme al margen, volverme invisible a los ojos de la generalidad para ser un hombre soltero, disponible, sólo para quien (no quienes) pueda descubrir y apreciar a cabalidad mis virtudes, y aceptar mis falencias con la intención de ayudarme a superarlas.


Por el momento sólo quedaría entonces ser un espectador pasivo de la belleza femenina en todo su esplendor, carente de la, en ocasiones, absurda necesidad de poseerla para disfrutar de ella. Guardo mis caricias y afecto para aquella desconocida que en algún lugar siente o sentirá lo que yo...

Friday, May 04, 2007

Capricho

Anoche soñé con ella...
...aun en el mundo onírico me vi atrapado por los lascivos deseos de ese romance prohibido, si acaso puede llamarse "romance" a los encuentros fugaces de noches olvidadas. Sin embargo, no quiero escribir sobre los roces de una realidad que no se atreve a ver la luz, sino a los que presencié en la irrealidad de los sueños.
A decir verdad, no es mucho lo que podría mencionar sobre la trama de mi sueño, excepto por el extraño cambio que se dio entre el desarrollo de un partido de fútbol con mis amigos y su aparición, seguida por un giro radical de la velocidad de la historia. No suelo tener sueños así, pero ellos son complejos y misteriosos después de todo.
Ahí estaba ella, junto a la cancha. con su cuerpo generoso y tentador. Me vi de pronto abandonando un juego para entregarme a otro, siguiéndola hacia un lugar desconocido. Mantuve siempre la distancia que ella suele solicitarme, como si quisiese que degustara lentamente su aroma. Sin darme cuenta estábamos en una habitación, donde ella se perdía tras la puerta del baño.
Quiero detenerme en esto un instante, ya que el lugar no era azaroso (al menos no lo sentí así). Parecía ser que do quier posaba mi vista se presentaban elementos cristianos, símbolo quizás de lo prohibido de la situación. Cruces, imágenes de santos, una biblia. Si bien no adhiero a esta cosmovisión, mi educación estuvo rodeada de situaciones que me destinaban a seguirla -cosa que no hice-, por lo que todo parecía cobrar sentido.
A pesar de saber que no debía ceder a la tentación, el tono de voz que utilizó al acercarse a mí -el mismo que alguna vez deseé que fuese sólo para mí- se sumaba a sus caricias, pidiéndome que me entregara como ella lo hacía. Y lo hice, como lo he hecho también en el mundo real.
Desperté sin esperanzas. No podía creer que fuese posible que incluso en la libertad que debiera entregarnos el mundo de los sueños me viese enfrentado a los mismos problemas que me acosan en la oscura (ir)realidad, pero además cayendo por los mismos errores. Por más que he querido (hoy y antes) olvidar todo esto, lo veo volver una y otra vez. Qué absurda me resulta esta atracción ahora, en la lejanía, pero no quiero siquiera cuestionarme lo que ocurrirá la próxima vez que la encuentre, en la realidad o en los sueños.

Thursday, April 26, 2007

La destrucción del Amor


Puede decirse que la de ellos es una historia como la de cualquier otra pareja, como cualquier relato de los que deambulan por libros, películas, blogs y rumores. Dos personas se conocen, se enamoran, salen por un tiempo, se desenamoran y finalmente se alejan. Sin embargo, para quienes fueron testigos de esta relación sin resúmenes, fue una experiencia algo complicada, y es que ambos preferían tomar decisiones complicadas.



Para algunos todo comenzó en la casa de un amigo mutuo, pero es más correcto decir que el viejo puerto fue testigo del comienzo de su idilio. Después de todo, aquella noche se planteó como el escenario perfecto: la primera noche de primavera, la luna llena deslizándose en el cielo de Playa Ancha, el mar bramando sobre las rocas de la costanera. Tras ese encuentro, no resulta difícil ver cómo es que los meses siguientes fueron de romance perfecto. Desgraciadamente, ninguno de los dos era tan perfecto como se idealizaban, por lo que su relación se volvió tortuosa, no sólo para ellos, sino también para quienes les rodeaban. Pero seguían juntos.



Toda su historia se extiende por más de dos años, pero basta decir sólo que la simpleza del esquema presentado no es suficiente para describir el significado que tiene cada una de las etapas. Durante el día, ella quería ocultar que seguían juntos -si bien todos podían darse cuenta que era así-, por la noche la pasión volvía a habitar su desidioso corazón. Por otro lado, a él todo y todos le decían que debía terminar, pero de algún modo su idealismo seguía vivo, esperando que el mundo se sumiera en una noche eterna.



Fue necesario un último gesto de petulancia para que él se alejara en aquella tarde de noviembre. Fueron necesarios varios meses de desprecio para que ella se diera cuenta de una vez que él no quería saber más de ella, ni siquiera como ser humano.



Ahora son miles de kilómetros los que los separan, en el espacio y en su corazón.

Sonrisa maldita (sólo un sueño)

Los gritos de horror al fin me detienen.


Miro mis manos y en ellas encuentro mi carne viva, desnuda. Toda la piel se ha gastado por haber golpeado cuanto se me puso por delante, el frío aire nocturno, las baldosas negras de los pasillos, su rostro, su cráneo, sus falaces discursos.


En aquel rostro desfigurado ya no es posible ver la sonrisa con que humillaba a quienes lo rodeaban, ninguna palabra sale de su boca buscando ganarse a los más inocentes, sus ojos ya no brillan como gesto de ambición. En mis manos, la sangre de ambos.


Está muerto, estoy seguro que está muerto. Mientras soy levantado por brazos desconocidos le escupó a la cara -o lo que queda de ella- para hacer más indigna su partida de este mundo. Nadie quiere mirar el cuerpo que está en el suelo... ahora, ahora que él ya no está, todos los ojos están sobre mí.


Entre la multitud la veo, sus pequeños ojos fijos en los míos, cómplices mas sin querer responsabilizarse. Esta muerte me pertenece y tenía claro que así sería.


Camino y nadie se atreve a detenerme. Ni un susurro acusatorio sale de la boca de los presentes, como si todos comprendieran por fin que mis acciones traerán un poco de paz. Mis manos ensangrentadas, heridas, culpables, asesinas abren la puerta del baño y luego se dan a la tarea de abrir la llave del agua, sin importar el dolor que siento.


Como puedo mojo mi rostro, pero al levantar la vista lo veo a él reflejado en el espejo, riendo mientras lavó mis lágrimas e intento calmar la amargura y la rabia que me invaden. Alguien entra a detenerme mientras me abalanzo contra él... lo veo desvanecerse tras la puerta con su sonrisa maldita.


En el baño contiguo, ella también llora...


Mi mente jugó una vez más con mis deseos, con mis sentimientos. Por una vez me hubiese gustado que lo visto fuese verdad, sin importar las consecuencias.

High school sweetie

Los años parecen volverse nada al traer a la memoria algunos recuerdos. De algún modo, sigo cuestionándome hoy por qué la pequeña venezolana estaba tan deseosa por presentarme a su hermanastra, si bien el encuentro entre ambos se dio hace casi ocho años.
**
Fue la tarde del viernes 2 de octubre de 1998, luego de ponernos de acuerdo para reunirnos y pasando por encima de las miles de cosas que debíamos hacer aquella tarde. Si bien la había visto un par de veces antes, no fue hasta aquel día que se presentaría en mi vida de forma avasalladora. La idea era juntarnos a hablar unos minutos, pero mientras caminaba hacia el gimnasio, lugar donde tenía clases, no pude dejar de pensar en ella y regresé hasta el lugar donde nos habíamos reunido, donde la encontré aún sentado, como si hubiese sabido que volvería.

Las horas pasaron lentamente, como si el tiempo quisiese que disfrutásemos aún más aquel encuentro y los miles de temas que tocamos en nuestra conversación, pero llegado el momento de marcharnos ninguno parecía satisfecho ante la dificultad de separarnos. Me perdí en sus ojos por enésima vez, buscando algo que me dijera que aquel momento se repetiría. Tomé su mano para no dejarla partir y el contacto entre ambos nos hizo temblar porque, después de todo, nos habíamos convertido en un par de adolescentes enamorados. Aún así, estábamos obligados a entregarnos a la racionalidad y condenarnos a esperar un futuro encuentro.

No volví a verla hasta el martes siguiente (los lunes mi curso solía estar castigado), al perdernos en un beso interminable. Así continuamos durante meses, a pesar de los numerosos problemas que rodeaban nuestra relación. Fuera de la familia, el que ella hubiese salido con uno de mis compañeros de curso generaba roces dentro de la sala de clases que terminaron por resquebrajar el delicado equilibrio que existía entre los desordenados y los carreteros.

Me es difícil encontrar palabras con las que pueda siquiera acercarme a la descripción de lo que sentía por ella. Incluso Amor se vuelve un concepto demasiado frágil, demasiado pequeño, demasiado volátil. Lo cierto es que me entregué a nuestra relación para darle todo lo que era, toda la felicidad que me iba quedando en uno de los momentos más complicados de mi vida. Pero sería finalmente esto lo que nos llevaría a un quiebre que nos tuvo separados por tres años.

Al momento de reencontrarnos se notaba que algo quedaba de aquellos sentimientos que llegaron a unirnos. Muchos no dejaron de sorprenderse cuando, pasados apenas unos meses de volver a hablarnos, durante una comida ella tomó mi plato y comenzó a cortar la carne para que yo no tuviera que hacerlo. Incluso pudimos compartir vacaciones sin que los problemas del pasado se hiciesen presentes.

Hoy estamos nuevamente alejados, pero las razones son muy distintas a las de la primera ocasión. Nuestras vidas han sido empujadas por caminos distintos. Pero mientras escribo esto ella se ha hecho presente, junto a la posibilidad de volver a encontrarnos, a hablar, a contarnos qué ha ocurrido y qué seguirá ocurriendo en nuestras vidas.

Friday, March 16, 2007

Hunter & Huntress (practicing my english)

I've asked myself this since the first time I saw you as a woman, but the truth is that I've never had time to seriously think -if that's possible- about the thing you have that's capable of captivate my attention so fiercely. Now I'm giving myself the time, not only in this but also in what's happening around me.

I'll start saying that those who really know me are aware that there's a kind of women I'm attracted to. There's no need to be Sherlock Holmes to find out that you perfectly fit on that stereotype, so you already have my eyes set on you. Though I have to be honest and admit that this is just a superficial layer of the matter, necessary to overtake my attention but just a first step on the road.

Going ahead with my analysis, it's time I mention something that comes from your side of the field, something you can hardly deny. You're extremely coquette, even when I hear you say you don't want me to be it too. In fact, it's too difficult to find the words that could explain how sexy you can actually be (but you prefer to let that side hidden). After that you can be sure my eyes are right over you, but also following everyone of your moves.

Still playing on your side of the field (like this is some kind of game) I'll refer about your words. i've always been curious about the detail of words, especially because it's the most deceitful human expression. You're the first one telling not to go crazy about this, but also the first one denying there's "something" between us. That drives me so mad that I wanna know what's real in your life and what's not; so I'm not only watching, I'm also paying you a lot of attention. We're now far from the surface of this nameless matter.

Talking about words, there's also something in your voice. Although you usually have a very pleasent voice, there are moments when it turns charming. The truth is I prefer to hear it then, while I fondle your neck or when we're about to kiss. And that's enough reason to hear for hours and cuddle you so you use that sweet voice.

There's something else, something I can hardly sense on a concious level. It's on your skin, in your perfume, on your lips, and I can't find out what is it. Maybe it's something more instinctive, so instinctive that it doesn't have a name, I you already know I'm doomed to find it out. Besides, I think you can also feel that thing is on me and it doesn't seems like you wanna let it go either.

The thing is I'm attracted to you, so it's no easy being close to you (except when you're a real bitch, like yesterday), even though I really like it, babe. So, that's the end of it. At least I understand it -though not entirely- and that's more that you can say. There's only one question left... what do you think?



-----------------------------------------------------------
PS: I have never understood the hypocrisy of christians, especially you. So you better hit harder with your stone before keep talking shit about me... hell is also waiting for people how lies and discriminates others, so I guess I'll see you there.

Saturday, January 13, 2007

Declaración de anti-amor


Sería mejor odiarte.

Me has atrapado en la condena de este amor viciado,
de ansiarte en cada bocanada de vida que se refugia en mí, que huye de mí
-refugia, huída, refugio, huída-,
se acelera el ritmo al pensar en ti.

Amo/odio esperarte en cada minuto que escapa.
Amo/odio buscarte en cada paso.
Amo/odio no vivirte, perderte, desearte, no tenerte.
Dueles los labios en cada beso que no te doy,
duele la piel en cada caricia imaginaria,
duele el corazón con este amor desperdiciado.

Duele el amor, duele no odiarte.

Sería mejor odiarte.

De Libertad

De un instante a otro oscuridad.
Las preguntas infinitas y los miedos eternos me acompañan en el frío camino de la soledad, libre de casi toda angustia (excepto la que más duele).

Me atrevo a declarar que sufro de libertad, de esa libertad asfixiante en la que nada es importante cuando quisieras que todo lo fuera. Me siento condenado por ella, esclavizado por ser libre y no tener con quien compartirlo.

Libertad, soledad, oscuridad.

Libertad prisionera, libertad carcelera.

Libertad, horrible libertad.

Saturday, November 25, 2006

Declaración abierta a las mujeres del mundo.

Lectoras -algunas estimadas, pero sólo algunas-, les escribo en estos momentos porque nuevamente los acontecimientos me han llevado a creer que la gran mayoría de ustedes no son más que unas pendejas weonas. Lo expreso sin arrepentimientos o censuras, consciente que las que no lo son se han sentido así respecto de sus congéneres y están tan aburridas como yo de tener que convivir con ellas a cada momento.
Resulta tragicómico el conocer la historia de la lucha femenina por la igualdad de géneros y además ser testigo de situaciones que parecen pisotear los ideales de aquellas valientes mujeres, siendo peor porque esos actos provienen de su misma trinchera (y mientras yo las apoyo desde la trinchera "enemiga"). Hacia donde vuelva la mirada veo a mujeres que venden su cuerpo -en todo sentido del término-, mujeres capaces de perdonar la peor de las traiciones por dinero, mujeres que simulan actuar con libertad pero no son capaces de enfrentar a un hombre como iguales, mujeres que no tienen vergüenza en mostrarse como objetos, en fin, mujeres que no debieran llevar ese nombre.
Es por eso que a través de mi blog llamo a las verdaderas mujeres a luchar nuevamente para evitar que "las otras" acaparen miradas y le den mala fama a ustedes. Vamos, mujeres, sean sujetos para respetar, amar, admirar, no objetos para wear.
PS: sé que puede resultar feo lo que digo, pero más feo es ver las acciones que me llevan a escribir.

Thursday, September 28, 2006

5 cosas que odio de la primavera.

· No sabes qué ropa ponerte para capear un tiempo tan cambiante.

· Tu cuerpo empieza a asumir que vienen las vacaciones, así que flojeas cuando no deberías.

· Las mujeres andan con más escotes y uno no sabe dónde fijar la vista.

· 'El amor está en el aire', así que todos parecen andar mamoneando.

· Justo cuando quieres conquistar a alguien -para mamonear como el resto- te agarra una alergia del carajo.

**Un inusitado intento por darme a conocer a mis lectores -escasos, pero fieles- me ha llevado a escribir sobre aquellas cosas que odio, que no entiendo, que considero interesantes, etc. Ésta es la primera de algunas publicaciones que dedicaré a definir mis gustos y que no espero les agraden, sino que las acepten... después de todo, son mis gustos, no los suyos.

Wednesday, September 20, 2006

23 de septiembre













·
·
·
esto no había ocurrido en años
·
·
·
la primavera se acerca con ritmo incesante
·
·
·
el amor se expresa en cada rincón
·
·
·
pero para mí no hay más que un lecho vacío
·
·
·
¡maldita primavera!
·
·
·