Sunday, March 11, 2007

Otra más de TranSantiasco...

Para aquellos que aún no lo creen o no lo asumen -o para los que simplemente disfrutan con la desgracia ajena-, decidí escribir una vez más sobre la novedad del año, a.k.a. TranSantiago. Después de dos noches enfrentándome a su ineficiencia aquí van los resultados.


Domingo, cerca de la medianoche:
Mientras cruzo la Alameda a la altura de Exposición para tomar la micro, dos 401 se detienen en el paradero obligándome a correr. A pesar de las señas que hago desde el bandejón central -que estoy seguro fueron vistas por los "operadores"-, ambos troncales retoman su recorrido hacia la plaza de Maipú. 'Me pasa por caballero,' pensé (el que sabe, sabe).
Un rato después abordaba un bus pirata para llegar de una vez a casa y lo hice sin remordimiento alguno, ya que no esperaba que pasara otro troncal hacia Maipú en un buen rato. Llegué sin problemas a la plaza, entretenido con la fauna nocturna y esperando tener suerte para concluir el trayecto.
Con todos los trabajos que están haciendo en la plaza por la construcción del metro, opté por acercarme a la caseta de in-seguridad ciudadana para preguntar por dónde pasaba el colectivo. Sin embargo, la mina de la caseta me dijo que en unos 15 minutos pasaría la micro, ya que lo hacía cada media hora... y así fue! por lo que llegué sin problemas a la casa.

Sábado, quince minutos tras la medianoche:
Bruno me dejó en Alameda con Cienfuegos para tomar la micro. Con la garganta apenas por el resfrío y sin nada de suerte tras el carrete dieron veinte para la una, hora a la que pasó el troncal 401 por el paradero. A pesar de estar en el paradero correcto y haber espacio en la máquina, el conductor hizo caso omiso a la veintena de personas que hacía señas para detenerlo. Minutos después una segunda 401 hacía lo mismo que su predecesora.
Mención especial para carabineros, que apostados a metros del paradero en una "zapatilla" nada hicieron por detener a los hijos de puta que se pasaban por la raja las reglas del juego. Como no tenían que pegarle a nadie, se quedaron muertos de la risa dentro del vehículo ante la desesperación de los abandonados usuarios. Además, con ellos ahí los buses piratas no se detenían, así que estábamos cagados.
A la una recibí una llamada avisándome que me pasarían a buscar, así que me senté a esperar. A la una veinte se fueron los "amigos en su camino", así que quienes esperaban una 401 que nunca pasaría pudieron subir a una amarilla pirata. Diez minutos después me subía al auto, sin voz, con hambre y con sueño.


Con todo esto no queda mucho espacio para dudas sobre la ineficiencia del "plan maestro de transporte". Por ejemplo, ¿de qué me sirve tener buses de acercamiento cada media hora durante toda la noche si no se puede llegar a ellos más que en los vetados y perseguidos buses piratas? ¿De qué sirven los paraderos diferidos si de todos modos las máquinas no se detendrán? Tomando en cuenta que en la más de una hora que estuve ahí sólo pasaron la dichosa 401 y la 210, ¿cómo hace la gente de Pudahuel para llegar a casa a esa hora, tanto quienes trabajan como quienes carretean?
Si aún no crees que TranSantiago es como el pico tienes que ser muy laguista o muy hueón (o ambas).

De sujeto a objeto (y viceversa)

Sé que dije que no me iba a pasar rollos, pero en honor a la verdad tengo que reconocer que sólo he jugado a no volver evidentes mis cuestionamientos. Cansado de los juegos -ya estoy harto peludito-, escribo ahora para reconciliarme y encontrar algo de paz en este montón de líos mentales que me tienen tan complicado. Aquí va.

El domingo pasado tomé una decisión sin siquiera pensar acaso era correcta o incorrecta, sino en los réditos que me traería en el corto plazo. No me era posible proyectarme más allá de la atracción de un juego conocido y tentador, con satisfacciones momentáneas, fugaces.

Quizás esto sonará a mina, pero luego de esta decisión me he sentido más como objeto que como persona. No debería hacerlo. Soy responsable de las opciones hechas y de sus consecuencias, pero preferiría extender la duración de las cosas buenas que traen mis decisiones... todas mis decisiones, no sólo ésta.

Resulta extraño descubrir cómo aquellas cosas que nos resultan más triviales pueden reflejar todo el mundo de problemáticas que nos rodean y cómo nos sentimos respecto a ellas. Con una nimiedad he podido entender que por más que me permita ser espontáneo e irresponsable en ocasiones, finalmente el deseo de estabilidad se ha fortalecido con los años.

Es cierto, me siento como objeto. Sin embargo, estar en esa posición me da el tiempo para redescubrirme como sujeto, como un mejor sujeto. En cualquier caso, ahora es mi turno de jugar. :P

Friday, March 09, 2007

Minuto de Confianza

Tengo algo que confesar...
..quiero escapar...
...necesito escapar...
...lo digo en forma sencilla, honesta, categórica...

Me siento prisionero de gritos sin sentido y silencios incómodos, de angustiosas expresiones capaces de pervertir lo humano, culpándome para expiar sus propios pecados. ¿Acaso no es suficiente el tiempo que he sufrido purgando sus culpas?
Una voz recorre el pasillo. Su tono agudo me duele, me marea, me enferma. Cada vez está más cerca, siempre buscándome para desafiarme, controlarme, destruirme.
Una presencia oscura me acompaña. Se mantiene en silencio, incapaz de confrontar su cobardía, de reconocer sus faltas. Siempre es más fácil culpar a otro -a mí-, aun cuando todos sepan la verdad.
Cierro la puerta. El silencio y los gritos se quedan afuera... pero los fantasmas moran en toda la casa...

...quiero escapar...
...necesito escapar...

Tuesday, March 06, 2007

Y así con las volás de cloro...

Viernes, mediodía, centro de Santiago... andaba comprando las entradas para el clásico y de pronto me vi caminando frente a La Moneda, la Tesorería General de la República como destino, mi mente pensando '¿qué carajo estoy haciendo?' Aclaro de inmediato que no iba a robar ni a cobrar mi sobresueldo.
Todo partió porque en Ticketmaster no había papel para imprimir las entradas, así que tenía que hacer tiempo mientras les llegaban más insumos. No sé si fue por el calor, el cansancio o la lucha contra el Transantiasco, pero tuve la loca idea de visitar en su trabajo a la Rosita, una mujer que no veía hace años si bien me habían comentado que todo este tiempo he estado presente en sus recuerdos.
La Rosa es mamá de una chica con la que salí antes de cumplir los 20 años. Sin embargo, desde que terminamos su hija me ha contado que no ha tenido pelos en la lengua para dar continuas listas de mis cualidades, incluso luego de casarse y frente a su marido. Yo no lo creía mucho, pero la misma Rosa me lo confesó varias veces en nuestra conversación.
Después de mi visita, la Rosita se quedó con otra cosa que agregar a la lista de cualidades y yo... yo me fui a comprar las entradas con una sensación rica en el corazón.

Tuesday, February 20, 2007

Un consejito más (the doctor is still in)


Ya lo había dicho con anterioridad... hay ocasiones en que esto de ser el tipo en que todos confían al momento de enfrentarse a un problema emocional termina frustrándome. Muchos no comprenden bien esto porque se supone que uno ve las cosas desde afuera, pero para los que somos más empáticos se vuelve más complicado el no tomar los problemas como algo personal... y también los fracasos. Reconozco que me estoy preparando para un par de esos.

Si hay algo que me incomoda en este "negocio" de la consejería -no se asusten, psicólogos, que lo mío va por otro lado- es enfrentarme a personas que buscan mis palabras pero finalmente terminan haciendo todo lo contrario, para luego volver heridos esperando consuelo, o cualquier frase cliché que no se acerque a un "te lo dije". Lo peor es que no entiendan que uno también sufre, no logran tomarle el peso a lo mucho que uno termina involucrándose.

Tras miles de consejos me he dado cuenta de lo cierto que puede volverse eso de que el hombre es el único animal que comete dos veces (por parte baja) el mismo error. Supongo que a algunos no les basta con chocar contra una muralla un par de veces, sino que continúan azotándose contra ésta hasta que les cae encima. El asunto es que los ladrillos alcanzan también a quienes tratan de evitar que la personita aquella siga castigándose con el muro.

Debo decir que esto me ocurre más con las mujeres que me piden algún tipo de ayuda, pero a pesar de lo que podría creerse no tiene mucho que ver con la emocionalidad. Por el contrario, me ha dejado muy contento saber que una de las personas más sensitivas que he conocido en el último tiempo -por más que ella diga que racionaliza todo- y que siguió uno de mis consejos, si bien no al pie de la letra porque no es la idea, dejó atrás aquello que le impedía seguir siendo ella.

La otra cara de la moneda está en la mujer pragmática, esa que pareciese tener respuesta para todo, que pone siempre lo racional antes que lo emocional y que finalmente me hace pensar que busca más una reafirmación del error cometido que un consejo para superarlo. Sin embargo, y quizás por estar poco acostumbrada a interactuar con los sentimientos, es precisamente esa mujer la que se muestra más propensa a caer reiteradamente en los mismos problemas y sufrir más por ello, como producto -he llegado a pensar- de haber visto truncada su madurez emocional por su desarrollo racional.

Esa mujer es precisamente el estereotipo que más me complica... y que este verano se ha duplicado. Me preparo entonces para las lágrimas que vendrán, por más que ellas intenten censurarlas, y dispuesto esta vez a obviar las frases clichés para clavar en sus corazones un doloroso "te lo dije" que las haga entrar en razón de una vez... las espero pronto...

Thursday, February 15, 2007

Del triunfo teórico al desastre práctico

Desde el momento en que el mapa de Transantiago llegó a mis manos, mi segundo ejercicio -el primero fue obviamente ver cómo movilizarme a los lugares que más frecuento- consistió en criticar la forma en que estaba diseñado el "plan maestro de transporte" que trazó el gobierno de Ricardo Lagos. No puedo negar que con el correr de los días mis pensamientos fueron variando desde "los tipos que diseñaron esto no han andado nunca en micro" hasta "Zamorano, métete el troncal por la raja". Sin embargo, me resistía a enfrentarme a los cambios hechos en el transporte público.


Finalmente, ayer decidí salir a la calle motivado por una imperiosa reunión con una mujer (de algún modo eso siempre me motiva). Debo decir que estar a las 9 de la mañana esperando una micro hacia el centro en Bilbao con Seminario, en lugar de hacer mi caminata acostumbrada, me ponía algo nervioso. Pero mapa en mano y seguro del recorrido que debía tomar me planté en el paradero a esperar el recorrido 501 que me dejaría justo en la esquina donde debía reunirme con Francisca.
Para mi sorpresa, había asientos desocupados por lo que me senté y vi como el microbus se vaciaba progresivamente en su camino hacia la esquina de Compañía con Amunategui. Mi primer contacto con Transantiago no compartía casi ningún punto con mi terrible presentimiento, claro que ese viaje no era más que una prueba en un recorrido que no debería tomar más que por flojera o por la fuerza de la lluvia.

Llegado el mediodía me dirigí hacia la Alameda para tomar el recorrido que me deja en la Plaza de Maipú. Nuevamente me vi sorprendido, pero esta vez negativamente, ya que al llegar al paradero señalado con el número 1 (hacia Maipú) pude percatarme que sólo una micro transitaba en esa dirección -la 401- y tras un buen rato descubrí que, si bien su frecuencia es alta, incluso a esa hora transitan tan llenas que es virtualmente imposible abordarlas. Deben haber pasado casi una decena de buses cuando por fin pude abordar uno en el que cabíamos las pocas personas que estábamos en el paradero.

Este nuevo viaje fue terrible. Golpeado una y otra vez por las puertas de la micro, asfixiado por las personas a mi alrededor -y ellas tenían cara de sentir lo mismo-, rogando que el vehículo no se enfrentara de improviso con los "eventos" que abundan entre Estación Central y Las Rejas, y evaluando seriamente la posibilidad de comprarme un vehículo para no tener que sufrir día a día el mismo suplicio (se vienen las prácticas, mi casa será una micro).

Al llegar a la Plaza de Maipú debí enfrentar nuevamente el mismo problema, ya que quienes vivimos en Ciudad Satélite debemos acomodarnos a un bus de acercamiento que apenas nos acerca al centro de Maipú. Allí estamos obligados a tomar el microbus 401, ya que casi todos necesitan llegar al metro para seguir a sus trabajos, y es precisamente ese recorrido el más utilizado por la gente de nuestra comuna.

Recién terminando de almorzar me llamó Tania para que nos reuniéramos. Nuevamente debía enfrentarme a Transantiago, esta vez con la esperanza de devolverme en auto a la casa si lograba desocuparme temprano. Por suerte no fue necesario llegar a la plaza para tomar la 401, ya que venía justo detrás de la I11 (bus de acercamiento de Ciudad Satélite) y en cuanto nos enfrentamos a un semáforo me cambié para luego ver desde mi asiento desesperadas por subir a las mismas personas que me acompañaban en la micro anterior.

Por desgracia, no me desocupé temprano... al menos no más temprano que quién conduce el auto en que tenía pensado volver a casa. Así que parado en la Alameda con Santa Rosa y viendo a decenas de personas agolpadas en el paradero a Maipú me vi enfrentado a una pregunta esencial... ¿¡Qué mierda hago ahora!?... Lo lógico era quedarme con esas personas y luego golpear, arañar, morder, patear para poder subir a las micros que pasaban tan seguido pero tan llenas como al mediodía. Mi decisión debía ser rápida, ya que cada vez llegaría más gente al paradero, así que en un momento de locura tomé mi mapa y lo extendí completamente, sintiéndome como un turista en el acto (llevaba también una linda polera típica con la leyenda "Valparaíso").

'Tania, subamos rápido al metro.'

Mi idea era extraña, pero confiaba en que resultaría. Se la expliqué a Tania y también la encontró coherente. Tomamos la línea 4 con dirección a Puente Asalto, ya que ella vive en Rojas Magallanes. Por mi parte me bajé del metro en Vicuña Mackenna con la esperanza de tomar la E06, pero pasaba llena así que caminé hasta Avenida La Florida a la altura deWalker Martínez. Apenas unos minutos después pasaba el recorrido 108, casi vacío. Ya sentado, era cosa de tiempo para llegar a la Plaza de Maipú.

Fue una vuelta tremenda, pero llegué cómodo y no muy tarde, pensando eso sí en todos los que quedaron en los paraderos de Alameda, humillados al ver esa micro que no se detiene o que cuando lo hace ni siquiera se puede abordar porque viene colapsada (de hecho, no estaba parando en Escuela Militar por la misma razón). Por mi parte, ya exploré uno de los recorridos alternativos que tendré para llegar a mi casa y comprobé que, al menos para quienes vivimos en Maipú, Transantiago es un asco. A ver si por una vez esta democracia nos consulta qué nos parece mejor para nuestra rutinaria sobrevivencia.

Saturday, February 10, 2007

Lágrimas de Fuego

Por ahí pasó la muerte tantas veces
La muerte que enlutó a Valparaíso
Cerca de las 10 de la mañana del sábado pasado, Daniel entró a la pieza donde dormía y me despertó abruptamente...
"Carlos, se está quemando Valpo."
...mi reacción obvia fue no hacerle mucho caso, pero su insistencia me llevó a levantarme y asomarme al balcón. Grande fue mi sorpresa cuando mis ojos se clavaron en la colosal columna de humo que surgía del centro de la ciudad, generando un paisaje aterrador que removió mi mundo. Efectivamente (para citar a Daniel), Valparaíso se estaba incendiando y yo sólo atiné a encender el televisor para descubrir qué carajos había ocurrido.

A las 8:41 de la mañana una explosión se registró en la calle Serrano entre los pasajes Muñoz Hurtado y Almirante Goñi, a apenas unas cuadras del Muelle Prat y en medio del casco histórico del puerto. Durante la madrugada los vecinos fueron capaces de percibir un fuerte olor a gas, pero recién a las 7 de la mañana llegó personal de GasValpo y Chilquinta al lugar.

La explosión hizo desaparecer dos edificios patrimoniales -que cayeron en cosa de segundos- además de provocar un incendio que se extendió no sólo hacia los edificios colindantes, sino también al otro lado de la calle, hacia el Palacio Subercaseaux. Por su parte, la onda expansiva destruyó las ventanas de inmuebles ubicados en un radio de tres cuadras.


Pasados un par de días visité el sitio del incendio. Bomberos de Valparaíso, Viña y Santiago (rescatistas entrenados especialmente para este tipo de situaciones) aún buscaban cuerpos entre los escombros. La gente se acercaba curiosa, mientras un hombre que trabajaba en uno de los locales cerrados por la tragedia hablaba sobre muchas cosas a un ritmo desesperante. El olor se volvía por momentos insoportables, o quizás era sólo una percepción personal ante el dolor que me provocaba lo ocurrido. Lloré, lo reconozco...
A una semana del grave incidente el hecho ya no es noticia, importando más que las hijas de Belisario Velazco trabajen en GasValpo, que el hijo de Vivian Blanlot andaba robando (por segunda vez en una quincena) o que Massú y González perdieron en Copa Davis.

Aún así, Valparaíso se levantará, acostumbrado a la tragedia y a la destrucción, acostumbrado a salir adelante de la adversidad que no ha estado ausente en su historia.
Y una vez más el viento como siempre
Limpió la cara de este puerto herido
*Los versos del comienzo y el final son parte de la canción Valparaíso de Osvaldo "Gitano" Rodríguez.

Saturday, January 13, 2007

Declaración de anti-amor


Sería mejor odiarte.

Me has atrapado en la condena de este amor viciado,
de ansiarte en cada bocanada de vida que se refugia en mí, que huye de mí
-refugia, huída, refugio, huída-,
se acelera el ritmo al pensar en ti.

Amo/odio esperarte en cada minuto que escapa.
Amo/odio buscarte en cada paso.
Amo/odio no vivirte, perderte, desearte, no tenerte.
Dueles los labios en cada beso que no te doy,
duele la piel en cada caricia imaginaria,
duele el corazón con este amor desperdiciado.

Duele el amor, duele no odiarte.

Sería mejor odiarte.

De Libertad

De un instante a otro oscuridad.
Las preguntas infinitas y los miedos eternos me acompañan en el frío camino de la soledad, libre de casi toda angustia (excepto la que más duele).

Me atrevo a declarar que sufro de libertad, de esa libertad asfixiante en la que nada es importante cuando quisieras que todo lo fuera. Me siento condenado por ella, esclavizado por ser libre y no tener con quien compartirlo.

Libertad, soledad, oscuridad.

Libertad prisionera, libertad carcelera.

Libertad, horrible libertad.

Thursday, December 07, 2006

Confesiones

Un nuevo día. Un nuevo despertar sintiendo que mi alma busca huir de mi cuerpo, de mi habitación, de mi mundo. Por momentos deseo retenerla, pero de nada sirve cuando ni siquiera quiero permanecer aquí. Prefiero huir también, seguirla donde va, que de seguro ha de ser un lugar mejor o por lo menos no tan malo.
El amor se me escapa de las manos, el tiempo se consume entre cigarrillos y café, la vida no se vuelve más que una larga agonía; y sin embargo yo continúo aquí, demasiado valiente para huir, demasiado temeroso para sentir, o quizás sólo demasiado iluso al pensar que las cosas pueden cambiar.
El mar me llama, yo quiero hundirme en él, ahogarme, renacer. Encerrado aquí apenas puedo oír las olas, asomar mi rostro a través de los barrotes de la cárcel de la conciencia, besar la brisa que sube por los cerros. Estoy atrapado por mi propio ser, y atrapado es que escribo esta confesión para que al menos mis palabras puedan escapar.
.
Confieso que he amado, hasta el punto de dejar de amarme (y temo ser el único).
Confieso que no son pocas las ocasiones en que mis creaciones me han atrapado, tanto que he abandonado la percepción de la realidad.
Confieso que en verdad no me agoto de vivir o sentir, sino al pensar en dejar de hacerlo.
Confieso a mi pesar que el miedo a la soledad me congela, me hace abandonar todo y a todos (y al final igual quedo solo).
Confieso que la desesperación me ha hecho sentir que no soy la única persona que habita en mi cuerpo.
Confieso mi uso del silencio y el desprecio como armas contra aquellos que me han herido.
Confieso el placer que me provoca ver a quienes odio esquivando mi mirada.
Confieso la hipocresía del artista que habla de amor cuando en realidad me alimento de odios, envidias y decepciones.
Confieso mis caminatas bajo la lluvia y mi deseo por que ésta limpie mi alma.
Confieso que a pesar de haber nacido en primavera es en invierno que encuentro consuelo y paz.
Confieso las innumerables veces que he desperdiciado mi intelecto y mi alma por abandonarme a placeres pasajeros.
Confieso que escribo con la esperanza de ser leído y que mis palabras tengan buena acogida.
Confieso que no concibo la idea de una buena conversación sin la presencia de un cigarrillo, una taza de café o una copa de vino (en botella).
Confieso que el ron me hace bailar, la cerveza reír y el vino hablar.
Confieso mi repudio hacia las tiranías y las demaogías.
Confieso que fumo demasiado, que en un asado no me quedo atrás comiendo y que tomo (sólo) hasta que se me duermen los labios.
Confieso mi preferencia por relacionarme con almas sensibles -incluso atormentadas- porque con ellas tengo mayor afinidad.
Confieso mi infructuosa búsqueda de una mujer inteligente, sensible, bella y que tenga más de 90 de cadera y busto (o sea, no quiero nada).
Confieso mi pérdida de experiencia en el arte de conquistar.
Confieso la locura que me invade al ver a la U salir a la cancha.
Confieso la falta de voluntad que tengo al ver una pelota dar bote sobre el pasto.
Confieso que he (sobre)vivido por 26 años, pero que a pesar de decir lo contrario me siento joven.
Confieso que ya he escrito demasiado y que no tardaré en arrepentirme de publicar esto en el blog.

Monday, November 27, 2006

Llegó el viejazo

A las 14:25 del jueves 27 de noviembre de 1980 nací... o sea, ya son 26 años.
Son extraños los cumpleaños.
Te llama mucha gente, te dan regalos que quizás se queden para siempre en un cajón o son consumidos en algunas horas, pero más allá de eso no se siente nada. No hay un cosquilleo, no hay sensaciones orgásmicas cuando avanzan las horas hacia el día en que se celebra tu nacimiento, ni siquiera hay molestias propias de la edad que vengan de un momento para otro.
O quizás sea sólo yo.
Las llamadas ya comienzan a aparecer, los posteos en el fotolog. Quizás haya un par de visitas durante la tarde, acompañadas de más llamados, de una que otra cerveza, de un montón de cigarrillos. Me sentiré feliz cuando eso ocurra, pero no es una alegría distinta a encontrarme con amigo que no veo hace tiempo, a meter un gol, a terminar un juego. Pero sólo es eso, el ser especial por unos segundos.
Es posible -aunque no mucho- que mientras avance el día la sensación sea diferente, pero por ahora todo tranquilo.

Saturday, November 25, 2006

Declaración abierta a las mujeres del mundo.

Lectoras -algunas estimadas, pero sólo algunas-, les escribo en estos momentos porque nuevamente los acontecimientos me han llevado a creer que la gran mayoría de ustedes no son más que unas pendejas weonas. Lo expreso sin arrepentimientos o censuras, consciente que las que no lo son se han sentido así respecto de sus congéneres y están tan aburridas como yo de tener que convivir con ellas a cada momento.
Resulta tragicómico el conocer la historia de la lucha femenina por la igualdad de géneros y además ser testigo de situaciones que parecen pisotear los ideales de aquellas valientes mujeres, siendo peor porque esos actos provienen de su misma trinchera (y mientras yo las apoyo desde la trinchera "enemiga"). Hacia donde vuelva la mirada veo a mujeres que venden su cuerpo -en todo sentido del término-, mujeres capaces de perdonar la peor de las traiciones por dinero, mujeres que simulan actuar con libertad pero no son capaces de enfrentar a un hombre como iguales, mujeres que no tienen vergüenza en mostrarse como objetos, en fin, mujeres que no debieran llevar ese nombre.
Es por eso que a través de mi blog llamo a las verdaderas mujeres a luchar nuevamente para evitar que "las otras" acaparen miradas y le den mala fama a ustedes. Vamos, mujeres, sean sujetos para respetar, amar, admirar, no objetos para wear.
PS: sé que puede resultar feo lo que digo, pero más feo es ver las acciones que me llevan a escribir.

Tuesday, November 14, 2006

El consejero (the doctor is in)

Con esto de no tener computador no me es posible conectarme a messenger cada vez que quiera, y cuando lo hago termino involucrado en largas conversaciones con personas que buscan algún consejo para entender las dificultades del ámbito emocional (como si yo no tuviese problemas en ese aspecto). No quiero que esas personas me malentiendan, no tengo problema en ayudar; es sólo que en ocasiones me siento frustrado cuando alguno de mis consejos no es seguido y las cosas resultan tremendamente mal para esa persona.

De algún modo siempre he creído que los dones que nos son entregados por los dioses se convierten en una dura carga también, en definitiva un arma de doble filo. En mi caso una de las mayores "cualidades" que he descubierto me ha sido dada es la de poder aconsejar al resto, esto gracias a que puedo empatizar con ellos y ver con facilidad aquello que es malo -no sólo potencialmente-. No es casualidad entonces que muchos decidan acercarse en busca mis consejos, mi intervención o simplemente una palabra de apoyo.

No puedo decir que todo se deba a estas capacidades, muchas de las cosas que han llegado a preguntarme ocurren a diario a nuestro alrededor aunque no todos quieren o pueden abrir los ojos lo suficiente para verlas. Supongo que funciona como eso de no ver el bosque porque lo tapan los árboles o existen personas que son capaces de ver el mundo de una forma muy distinta a como lo hace la mayoría, de sentir aquello que nos rodea más profundo en la piel.

Existe otro elemento que suele frustrarme y es el no ser omnipresente, el no poder estar con aquellos que quiero para protegerlos y luego tener que verlos sufrir porque no pudieron ver que alguien les haría daño, no tuvieron la posibilidad que yo les evitara enfrentarse a alguien que los hiriera. Siempre quise ser un héroe, si bien nunca he calzado con el estereotipo de súper hombre así que debo conformarme con esas pequeñas cosas que calman a quienes quiero en esos momentos difíciles.

Quizás para muchos estas palabras hayan sido una volá de cloro, pero sé que mis amigos seguirán prefiriendo que cuando lo necesiten haya alguien que los escuche. Después de todo, the doctor is in.

Sunday, November 12, 2006

Se viene el estallido...

Este año ha sido demasiado extraño, demasiados cambio en muy poco tiempo y un sinnúmero de fuertes emociones que me han tenido aún más cerca de la locura que lo acostumbrado. Pero claro, es obvio que no quiero profundizar sobre eso en este espacio, sino en lo que se viene, en el futuro.

Por ahí escuché -durante alguna de mis mañanas de limpieza- que el 2007 es un año de recuperación para las personas como yo, a pesar de la tristeza que va y viene. Me quedé pensando en cuántas cosas me han hecho mal el último tiempo y cuánto me gustaría que el año siguiente arrivara pronto, trayendo la tan esperada sanación. Pero claro, antes se viene otra fecha muy importante para mí. No puedo estar hablando de otra cosa que de la (quinta) celebración de mi vigésimo primer cumpleaños, que este año celebraré con una personita que es muy especial para mí.

Mientras más días caen del calendario más ansioso me siento que llegué el momento de compartir con mis amigos (nunca he celebrado un cumpleaños de manera masiva). Aún así, de pronto me vienen los viejazos, el pensar en el pasado y en las cosas que en muchas ocasiones he dejado de hacer por "el bien común". Claro que son puras volás de cloro porque a pesar de los pesares voy asimilando que esta historia es muy corta como para estar haciendo flashbacks sólo a los momentos malos y estarse arrepintiendo de lo que no hice.
Ahora hay que mirar al futuro, no más, que seguro trae muchas cosas buenas, en especial para quienes no sólo piensan en sí mismos, sino también en los demás. De más está decir que agradezco a quienes han estado conmigo en los momentos difíciles, no sólo apoyándome o aconsejándome, también a aquellos que me han hecho reír en el instante preciso.

Thursday, September 28, 2006

5 cosas que no entiendo de las mujeres










Que te calienten la sopa... lo encuentro de mal gusto, en especial para hombres sensibles (sí, existen).
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Su extrema preocupación por la apariencia física, llegando incluso a olvidarse de ser buenas personas.
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La exactitud con que suelen elegir a los hombres malo, como si quisieran estar toda la vida quejándose que todos los hombres somos iguales... igual de malos...
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Las ganas de terminar pareciéndose a sus madres tras casarse, como si luego de años de peleas aquellas mujeres se convirtiesen en un ejemplo de vida.
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El gusto por querer cambiar a los hombres con los que salen, como si no les hubiese gustado como eran desde un comienzo.

5 cosas que no entiendo de mi familia

El materialismo de mi hermano.
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El conservadurismo de mi madre.
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La buena onda de mi padre.
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Que aún me aguanten en casa.
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La aparente tranquilidad que reina en mi ausencia (meses después me entero que no es así).

5 imperdibles para salir a caminar en Santiago










Barrio Lastarria, para pasar luego por un café irlandés.
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Plaza Brasil por las tardes.
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Feria Artesanal de Santa Lucía... en una de esas te toca ser traductor de alguna belleza extranjera y la invitas luego al ya mencionado Barrio Lastarria.
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Parque Bustamante, en especial si no andas solo...
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El Cementerio General con su carga de misterio y silencio.

5 imperdibles para visitar en el puerto










La Sebastiana... ideal para los que creen poder comprender a Neruda o se juran poetas...
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La Plaza Sotomayor y el Ascensor Artillería, excepto cuando llega un crucero (nunca más, nunca más!!).
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El JCruz para comer la infaltable chorrillana.
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Cerro Alegre, tanto por su arquitectura y vista como por el ejercicio que implica (en especial luego de la chorrillana).
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Mi casa en el Cerro Placeres, uno de los pocos lugares donde me he sentido realmente libre.

5 imperdibles de las películas basadas en comics.








'Sin City'... simplemente genial y con la dosis precisa de violencia que cualquier mente psicopática necesita.
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'Batman' de Tim Burton posee una estética oscura y atractiva, sin mencionar la tremenda personificación de Jack Nicholson en su rol de Joker.
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'Spider-man' captura muy bien al personaje de Stan Lee y los problemas a los que se enfrenta diariamente el joven Peter Parker.
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'Daredevil' no es ni extraterrestre ni millonario ni mutante... sólo la historia de un abogado ciego que oculta su rostro por las noches para hacer justicia.
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'Batman begins' presenta una nueva visión del caballero oscuro en la que el teniente Gordon no duda en hacer una fuerte crítica al mundo de los héroes.

5 imperdibles de las series de Canal Sony













'Dawson's Creek', repetida hasta el cansancio y con diálogos demasiado elaborados, pero la vería una y otra vez por Jen.
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'Saturday Night Live'... gringos que se ríen de los gringos...
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'Commander in chief', programa donde Geena Davis le da una lección de liderazgo presidencial a George W. Bush.
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Las enfermizas relaciones de los doctores de 'Grey's Anatomy'.
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Oscuros crímenes y datos freaks de Grissom cada noche en 'CSI'.